El Cine

 

El cine Odeón es famoso por su liberalidad; quienes asistimos rara vez vamos por las películas, porque la verdadera acción está en el público. Claro que la mayor parte de esa acción ocurre entre hombres, quienes somos la mayoría en la sala. Pero, de vez en cuando, asistían parejas y ofrecían un mejor espectáculo, aunque por la oscuridad siempre incompleto. O así creía yo hasta aquel sábado.


Nunca antes había ido al Odeón en sábado, en parte porque ya había visto las películas algún otro día, en parte porque prefería irme de bares. Pero ese sábado en particular esto último no me apetecía, y en el cine presentaban la última película de mi actriz favorita, una diosa rubia llamada Marcela. De hecho, había visto esta película varias veces y siempre la había pasado bien. Entré, los avances ya habían empezado, así que la sala estaba oscura. Me dirigí hacia adelante, a mi asiento habitual, cuando mis ojos se acostumbraron a la luz noté una pareja en la parte alta, el resto del local estaba vacío. Estaban abrazados, parecían jóvenes, cuando cambiaron de posición para besarse me fijé que la mujer tenía una abundante cabellera rubia y que tenía tetas grandes.

 

Por la pasión del beso la rubia apretaba sus pechos al de su pareja, y mi verga se puso dura. Al parecer no se habían dado cuenta de mi presencia. Empezó la película y dejé de mirarlos, a pesar de mi voyerismo yo creía que cualquier cosa que pudieran hacer no mejoraría lo que yo sabía que Marcela era capaz de hacer. En efecto, en la pantalla Marcela se dejaba chupar sus bellísimos pezones mientras gemía y yo acariciaba mi pene lentamente, cuando de pronto escuché un gemido que no provenía de la pantalla, sino de arriba. Giré mi cabeza, el hombre besaba a su rubia en el cuello, sus manos le habían desabrochado la blusa. Las tetas de la mujer estaban claramente expuestas, el tipo agarró una de ellas y se la metió en la boca.

 

La rubia se contorsionaba y jadeaba rítmicamente y fuerte. Ella se movió para hacer que su compañero le mamase la otra teta, al hacerlo la falda que traía puesta se subió hasta su cadera. Con esto pude apreciar que la rubia era del tipo de mujer que me encanta: algo gordita, con buenas piernas y caderona. Por sus movimientos deduje que le estaba sacando la verga del pantalón a su macho, y me maldije por no estar más cerca para ver mejor.


Dejé de ver la película para concentrarme en la pareja. Con cada movimiento que hacían podía ver mejor que ella le estaba pajeando, el tipo por su parte acariciaba los muslos de la rubia, vi una mano deslizarse hacia su pubis. Un nuevo y más intenso jadeo me indicó que ahora el tipo había logrado llegar al sexo de la mujer. De repente pararon ¿Me habrían visto? No, simplemente se estaban acomodando para que ella pudiera mamarlo.

 

La rubia se irguió ligeramente, con lo que pude ver mejor el tamaño de sus tetas e incluso -gracias a un flash de luz- logré ver que sus pezones eran largos y estaban erectos. La mujer se atravesó, con una mano sostenía la verga de su compañero, inclinó su rostro sobre ella y se la metió en la boca, iniciando un rítmico sube y baja. El tipo respondía acariciándole con una mano alternativamente la cabeza y las tetas, con la otra le subió aún más la falda. Ella dejó escapar un gemido ronco cuando la mano se perdió entre sus nalgas, obviamente el hombre le estaba pajeando el culo. Yo apreté mi glande con la mano, parando la eyaculación que se avecinaba.

 

La pareja estuvo así por un rato, yo podía apreciar lo bien que ella se lo mamaba. Nuevo cambio de posición, esta vez la rubia se sentó de frente, así que podía apreciar todo su cuerpo, sus grandes senos, sus muslos abiertos, la semi oscuridad y la distancia me impedían ver en detalle su sexo, pero pude notar que no traía interior y que era velluda. El tipo salió de su asiento, todavía con la verga dura y se metió entre los muslos de la rubia, los gemidos ahora eran verdaderos gritos apenas disimulados por el sonido de la película. Se estaba corriendo. El hombre se levantó, hizo que su mujer se levantara también, la hizo apoyarse sobre otro asiento, quedando de perfil, entonces sin dudarlo le clavó la verga en el culo. La tipa se agarraba una teta, tiraba de su pezón como si quisiera arrancárselo mientras el hombre se la culeaba frenéticamente.

 

El tipo se estiro hacia atrás, hundiendo aún más su verga, dio una especie de mugido y se mantuvo en esa posición unos segundos, luego se dejó caer hacia adelante y sacó su verga, se derrumbó en el asiento. Ella al parecer no había terminado, porque se sentó con las piernas abiertas, metió una mano que movía rápidamente entre sus muslos, y con la otra llevaba una de sus tetazas a la boca. Yo no pude más y me corrí, un chorro de semen saltó, una parte chocó con el respaldo del asiento delantero, otra se derramó sobre mis manos, el pantalón y mi camisa.


En esas condiciones no podía salir a la calle, aunque había perdido todo interés en la película e incluso en la pareja de arriba, quienes supongo disfrutaban de su propio relajamiento, puesto que ahora no se movían en sus asientos. Me sumergí en el asiento, y cerré los ojos. Debo haberme quedado dormido unos minutos, porque cuando abrí los ojos la película estaba terminando, escuché ruidos arriba, miré y vi a la pareja que se arreglaba las ropas y se alistaba a salir. Por impulso comencé a salir, quería ver claramente a quienes me habían proporcionado tanto placer.

 

Coincidimos en el lobby, no eran tan jóvenes como había supuesto, ella era efectivamente espectacular, el un hombre cualquiera. Aunque la chica llevaba un abrigo, estaba abierto y su vestido blanco y apretado se mostraba, aún más se podía ver claramente sus pezones al través de la delgada tela porque la saliva que los humedecía se pegaba al vestido y lo hacía transparente. Ella se sonrió al verme, sus ojos bajaron hacia las manchas en mi cintura que denunciaban lo que había sucedido. Sentí que me ponía colorado, ella se aproximó y me dijo "¿No te quedas para la segunda función? Es un trío." Su acompañante también sonrió, asintió con la cabeza, y aprovechando que no había acomodadores volvimos a ingresar a la sala. Pero esta ya es otra historia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Confieso

Amigos

Aventura de Taxi