La Fantasia
Ella,
después de haberse duchado se fue a la cama y apagó la luz de la habitación, la
cual quedó ahora a oscuras, pero con un rayo de luz que se colaba por debajo de
la puerta y que provenía de las escaleras. Todo estaba preparado para que
subiera Andres a cogérsela. Hacían varios años que ambos querían tener sexo con
todo ese gran deseo que tenían reprimidos, y que no habían podido ejecutar porque
ambos estaban casados por separados. Liz, trigueña como la miel y pelo castaño,
aunque había aumentado de peso aún tenía una cara sensual y bella. Estaba
acostada boca arriba en la cama, con su cuerpo arropado hasta un poco más
arriba de los senos.
Yo estaba también en la habitación, escondido detrás de su
tocador y unas matas de adorno. Antes de que subiera Andres le dije a Liz en
voz baja que se relajara y disfrutara el momento. Liz es mi esposa desde hace
diez años y esto es una fantasía que ambos queremos convertir en realidad.
Desde hace un par de años para acá mi esposa y yo comenzamos hablar del tema de
intercambiar parejas, y fuimos interesándonos hasta que ahora, por lo menos, yo
podría disfrutarle mientras con otro tenía sexo. Ella, como luego me contó, en
muchas ocasiones hacía el amor conmigo imaginándose que yo era Andres. Él era
un empleado mío en un negocio de mi propiedad, por lo que nunca intentó nada
con Liz por temor a ser despedido ... pero sí ambos hubieran querido devorarse
en una cama desde hace mucho tiempo, eso no cabe la menor duda. Pero bueno, ya
estaban a punto de llegar a ello. Ya él estaba en la cama después de haberse
desvestido.
El beso que se dieron fue uno tierno al principio y luego
fogoso. El deslizó hacia abajo la sábana y le dejó al descubierto los grandes
senos de ella, los cuales comenzó a masajear mientras sus lenguas se enroscaban
con lujuria. El, desprendiéndose de la boca de ella, fue pintando el cuello y
los hombros de ella con su lengua, mientras ella con los ojos cerrados iba
calentándose con las caricias de Andres. A Ella le gusta que le mamen sus
grandes senos, por lo que su calentura aumentó al él comenzar a mamárselos,
mientras ella deslizaba su mano y agarraba la cosota que Andres tenía entre sus
piernas y comenzaba a acariciársela con ternura y deseo. El seguía chupando
esas dos tetas preciosas, mientras yo estaba con una erección enorme y
disfrutando el ver a mi esposa siendo mamada por otro.
Llegó el momento de él mamarle el triángulo a Liz, el cual
estaba tan rasurado que parecía como si estuviera completamente afeitado. El
comenzó a pasarle la lengua suavemente por el clítoris y los labios grandes que
protegen la cueva sagrada de ella. Le metía de vez en cuando la lengua por la concha
hasta que se dio cuenta que el sabor de ella era rico, por lo que le introdujo
completamente la misma y comenzó a mamarle con frenesí todo lo que se topara
con su lengua, incluyendo el culito. Así estuvo Andres mamando por un buen
rato, hasta que se dio cuenta que ella estaba lo suficientemente caliente como
para ponerla ella a mamar. Yo estaba masturbándome con mucho control, ya que no
quería venirme sin que ellos hubiesen terminado. En eso ella fue a mamarle la
verga a Andres y por un momento me tapo la visibilidad, pero reaccionó y se cambió
para el frente, en medio de las piernas de él. En ese momento pude apreciar
mejor el ejemplar enorme que Andres poseía por verga. Tanto de largo como de
ancho Liz pudo apreciar la cosa enorme que tenía en sus manos, y que comparado
con el mío lucía como un exagerado gigante.
El único instrumento que Liz había sentido en su boca y en su
concha era el mío, por lo que esto era algo nuevo para ella, pero que ambos
deseábamos que ella sintiera. Ella le fue pasando la lengua con delicadeza a la
cabezota de la verga de Andres, como rindiéndole pleitesía y disfrutando esa
nueva sensación. Así trabajó breves instantes hasta que se decidió a meter
aquella cosa por su boca, la cual tuvo que abrir bastante para que le cupiera.
La boca se le llenó por completó y comenzó a moverla de arriba hacia abajo....
iniciando una maravillosa mamada como muy bien ella sabe darla. Ella estaba
gozando al mamarse aquel exagerado pedazo de carne a Andres, quien reflejaba en
su cara el disfrute que estaba sintiendo mientras mi prieta (así le digo yo a Liz
de Cariño) lo electrizaba con su lengua.
Andres no aguantó más y decidió darle a su lengua algún jugo
para su boca seca. Estaba sediento y quería beber, así es que le pidió a Liz
que se subiera encima de él y le pusiera su cueva en la cara para hacer el
famoso 69. Andres mamó con avidez y apretó las nalgas de Liz con la destreza de
un panadero. Qué clase de 69 estaban haciendo: aquello era un espectáculo que
yo estaba disfrutando en primera fila. Liz trató, en un momento dado, de
meterse toda la monstruosa verga de Andres en su boca, pero esta le llegó hasta
la garganta y todavía le quedaban un centímetro afuera. Así siguieron hasta que
él la acostó boca arriba y procedió a metérsela en la concha. Yo estaba bien
atentó a la verga de Andres en el momento de la introducción, pero también en
la cara de Liz; pues quería observar su reacción ante la penetración de una
verga tan grande en su triángulo.
Y Andres la fue hundiendo lentamente, pues sentía que la
misma estaba entrando apretada, empecé a ver que la concha de Liz estaba bien
lubricada y dilatada por la excitación; y yo estaba ardiendo de placer al
observar la cara tan sensual que puso Liz al sentir que la verga le iba
penetrando lentamente. El comenzó a moverse lentamente, sintiendo también un
gusto maravilloso, el cual su cara reflejaba.
El bajó su cabeza y comenzó a besarla y tragarse el rico aliento de ella, mientras los movimientos de sus cuerpos iban en aumento. El taladro de Andres en la concha de Liz comenzó en todo su esplendor. Mi esposa estaba siendo cogida por Andres con un impulso espectacular.... y ella disfrutaba el martilleo al que estaba siendo sometida. Después de un largo rato de estas moviendose ambos se derramaron, lo mismo que yo en mi escondite. Abrí los ojos y me di cuenta que me había masturbado imaginando todo eso. Ahora tengo mucho más deseo porque mi esposa y yo hagamos realidad nuestra fantasía, pero no hemos conseguido con quien.
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