La Extraña del Cine
Quiero contarles una historia que me
sucedió hace algunos días y que en realidad me dejó perpleja por lo insólito.
Espero que sirva para que su morbo sea exaltado. Te quería contar de mi primera
experiencia con una mujer lesbiana. No sé cómo quedará, pero trataré de ser lo más
clara posible.
Esto me sucedió poco tiempo atrás, cuando tenía 16 años.
Cursaba por esa época mis estudios en un colegio de niñas. Nada hacía presagiar
que mi yo interno me dijera que mis gustos estaban dirigidos hacia personas de
mí mismo sexo. Tenía mis amigos, como toda niña de mi edad, pero ninguno me
atraía como para pensar que me enamoraría de alguno de ellos. Varias de mis
amigas, tenían sus novios, pero a mí no me quitaba el sueño tenerlo. Esto, no
sé si porque estaba demasiado ocupada en mis estudios o simplemente no me había
dado cuenta de ello. La verdad es que, con tanto estudio a veces me daba por
salir a caminar otras veces me iba a casa y escuchaba música o bien me iba al
cine a ver alguna película en alguno de los cines locales.
Cierto día, caminaba por el centro de la ciudad y me dio a
mirar la cartelera de un cine. La película parecía interesante. Compré mi
entrada e ingresé. Aún no comenzaba. Las luces estaban encendidas por lo que me
busqué una butaca para ver cómodamente. Al rato las luces se apagaron. Primeramente,
empezaron a mostrar comerciales. En la fila en que me encontraba, no había
nadie más. Hacia adelante había por lo menos tres filas y hacia atrás otras
tantas que estaban desocupadas. Ya estaba por comenzar la película cuando se
sentó una señora en la misma fila en que yo me encontraba. Se sentó un asiento
más allá de donde yo estaba y puso unos paquetes entre ella y yo. Después de un
rato cambió los paquetes de lugar y se sentó a mi lado. Yo no le di importancia
hasta que empezó a poner su brazo donde yo tenía apoyado el mío. Molestaba en
ese pequeño espacio tener las dos el brazo puesto, el de ella y el mío. La
miraba de reojo por si sacaba su brazo, pero ella como si nada. Incluso me
dirigió su mirada y se sonrío.
Yo estaba muy molesta así que la miré con seriedad. Justo
tenía que ubicarse a mi lado, si más allá tenía bastante espacio para sentarse.
Con lo que me estaba sucediendo, casi ni me estaba preocupando mucho de la
trama de la película. Traté de prestarle atención a la película, cuando sentí
que esta señora acercaba más su brazo al mío. Ya estaba a punto de pararme y
cambiarme de lugar cuando sentí que su mano se acercaba a mi rodilla. Me miró y
volvió a sonreír. En realidad, en ese momento, me sentí cohibida.
No sabía cómo reaccionar. Ella tendría unos treinta años o quizás 25 no la podía distinguir mucho por la oscuridad. Acercó más su mano a mi rodilla y yo traté de alejarme hacia el lado opuesto de ella, pero ella se acercó más a mí. Ya luego, mirándome, acercó su mano sin más y la colocó sobre mi rodilla. Yo estaba tiritando de temor. Suavemente empezó a subir mi falda y tomó mi rodilla desnuda.
Empezó a acariciarla muy suavemente. Su
mano se dirigió hacia el interior de mi muslo. Sentía su mano caliente. La
deslizaba muy despacio hacia mi entrepierna. Yo estaba muy asustada y no había
nadie a quien recurrir que se encontrara cerca. Estaba temerosa, pero tampoco
tan, tan asustada. Quería ver hasta donde llegaba la audacia de esta mujer para
tocarme tan impunemente.
Me miró y me sonrió nuevamente. Ahora pasó su mano por detrás
y rodeó mis hombros. Al tomarme por el hombro contrario a ella, hizo que me
acercara a ella, y con su otra mano, tomó nuevamente mi rodilla y empezó a
subir mi falda. Acariciaba suavemente mi muslo y su mano llegaba ya a mi
entrepierna. Yo me estaba empezando a sentir excitada ante semejantes
tocaciones. Su mano llegó finalmente a posarse sobre mi cosita, por encima del
calzón. Empezó a acariciarlo.
Sus dedos expertos, sabían cómo hacerlo. Yo miraba la película o trataba de mirarla, pero esas tocaciones lo hacían imposible. De pronto su mano subió y se metió por entre el elástico de mi calzón y mi estómago. Sentí su mano acercarse a la entrada de mi vagina. Revolvía mi matita de pelillos púbicos y acercaba su dedo medio a la entrada de mi vagina.
Abrió mis labios vaginales y lógicamente se
enteró de mi humedad. Me miró y sonrío. Acercó su cara a mi oído y me dijo:
"¡Acércate más acá, mi amor!". No sé si me tenía hipnotizada o qué,
pero le obedecí y me acerqué hacia ella. Su mano rápidamente tomó firmemente
posesión de mi cosita. Su dedo medio acariciaba dulcemente la entrada de mi
vagina en ingresaba suavemente hacia el interior. Los jugos de mi vagina hacían
que su dedo entrara con más suavidad. Me sentía transportada hacia otro mundo.
Sus caricias me estaban haciendo cerrar mis ojos y apretar mis dientes para no
exclamar ningún grito de placer.
Su otra mano bajó de mi hombro y se acercó hacia los botones
de mi blusa. Los desabrochó y acercó su mano a mi seno izquierdo, sentía mi
pezón duro, excitado. Mi pecho estaba totalmente excitado, mi corazón estaba
acelerado al máximo, por todo ello echaba mi cabeza hacia atrás y me sentía
transportada a las más deliciosas sensaciones. "¡Levántate un poco!"
-me pidió esta extraña.
Lo
hice y al instante esta mujer empezó a bajar mis calzones, luego los sacó de
mis piernas y quedé cubierta sin nada más que mi falda. Abría las piernas para
que su mano acariciara más profundamente en mi vagina. Ya sus dedos llegaban a
mi culito. Aprovechando que estaba totalmente mojada su dedo se dio a entrar
por allí. Sentía como ingresaba sin mucho dolor. La extraña no resistiendo más,
se hincó entre mis piernas y se dio a lamer mi gatito. Su lengua era ardiente.
Lamía como una experta. Me recorría entre mi vagina y mi ano. Puso mis piernas
sobre sus hombros, lo que le dio mayor visión de mi gatito y culito.
- ¡Ooooohhhh, que manera de hacerlo...
-Mmmmmhhhhh... ¡Está tan riiiicoooo...!
- ¡Lámeme más adentro! - Le rogaba calladamente, para no
despertar sospechas entre los demás allí en el cine. Ella no se hacía de rogar
y metía casi toda su lengua dentro de mi vagina. Chupaba mis juguitos con sumo
deleite. Se los devoraba. - ¡Ahhhhhhggg. Lame... Lame... Lámelo... Más...
Más... Tómalo... Tómalo... ¡Ya llega... Tómalo... Chúpamelo más fuerte...
Aaaggggghhhhh... Uuuuuhhhhmmmmm! - Y quedé totalmente exhausta, con mi gatito
totalmente excitado y mojado.
Luego la extraña arregló mi vestido, se ordenó ella, se
levantó y salió del cine. Esperé unos instantes y salí también de allí para
encontrarme con ella, pero había desaparecido. Y además se había llevado mis
calzones. Así que tuve que marchar sin ellos.
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